
Dos conductores decidieron probar sus máquinas para ver cual era más rápida. Por un lado estaba un Bugatti Veyron, mientras que por el otro un Ferrari 599 GTB. Hasta ahí, todo marchaba bien. El problema fue que decidieron probar sus “exóticos” en una carretera de Inglaterra.
Luego de que los conductores de otros vehículos más modestos reportaran haber visto a ambos deportivos circulando a altísima velocidad, la policía británica comenzó una persecución en un BMW. Según lo que se comenta, la persecución alcanzó velocidades de 225 km/h. Finalmente, el conductor del Veyron decidió enfrentar a la ley y se detuvo al lado del camino. Según la policía, al momento de su captura, el Veyron iba a 156 km/h. Por lo que el conductor fue multado con 60 libras esterlinas y perdió tres puntos de su licencia. En cuanto al Ferrari, este se dio a la fuga.
Parece que nuevamente David le ganó a Goliat.
(Vía: Autoblog en español)
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